¿Cuál es el perfil de seguridad?

Mientras que los anticonceptivos como la píldora combinada contienen dos hormonas, estrógeno y progestágeno, el endoceptivo contiene sólo un progestágeno (levonorgestrel). Si la paciente tiene problemas con el componente estrogénico de otros anticonceptivos, el endoceptivo podría ser una alternativa interesante. Además, el progestágeno en el endoceptivo se libera localmente, directamente en el útero. Por lo tanto, con el endoceptivo los niveles de hormonas en la sangre son menores que con otros métodos anticonceptivos hormonales.

El endoceptivo se desarrolló en la década de 1970 y fue introducido por primera vez en el mercado en Finlandia en 1990. Actualmente se usa en más de 120 países en todo el mundo y los médicos lo consideran como una elección adecuada para brindar anticoncepción efectiva y de larga duración a las mujeres.

Aproximadamente 12 millones de mujeres en el mundo ya tienen experiencia en el uso del endoceptivo y algunas de ellas ya van en su 2º o 3er endoceptivo consecutivo desde que empezaron a usarlo.

¿Puede el endoceptivo producir efectos colaterales?

La mayoría de las mujeres encuentran que el endoceptivo tiene muy buena tolerancia. Es muy efectivo para prevenir el embarazo y muy probablemente hará que las menstruaciones sean más cortas, menos intensas y menos dolorosas.

La modificación del patrón de sangrado es la más frecuente de las situaciones observadas en las usuarias. Estas modificaciones son consideradas favorables en la mayoría de los casos, aunque en algunas pacientes esto pueda motivar una consulta. En los primeros meses después de la inserción de Mirena®, el número de días de sangrado tiende a incrementarse, observándose períodos más largos y algo de manchado intermenstrual, (sin embargo la cantidad de sangrado disminuye desde el inicio): esto es similar a los 3 primeros meses de uso de anticonceptivos orales de baja dosis. Sin embargo, después de 3-6 meses el número de días de sangrado y el volumen de pérdida sanguínea menstrual disminuye. Se observa en consecuencia, un incremento en los niveles de hemoglobina. En algunas mujeres (15-20%) la reducción en el flujo sanguíneo menstrual puede ser tal, que inclusive puede entrar en amenorrea (ausencia de menstruación).

Es esencial que la paciente conozca y comprenda los siguientes puntos:

• Las modificaciones del sangrado son sólo la manifestación de la acción local sobre el endometrio del Endoceptivo.
• Muchas de las modificaciones que preocupan (como el spotting o el sangrado irregular) suelen ser temporarias, observándose en los primeros 3 a 6 meses de uso.
• No se afecta en forma significativa la función del ovario y, por lo tanto, los niveles hormonales continúan normales.
• La acción anticonceptiva es totalmente reversible. Si se extrae el Endoceptivo, la paciente recobrará rápidamente su condición fértil.
• En caso de amenorrea, debe aclararse a la paciente que éste es un efecto local y es totalmente reversible al retirarse el endoceptivo.

De acuerdo con el folleto de información del producto los siguientes efectos indeseables han sido reportados en usuarias del endoceptivo (el folleto se puede encontrar dentro del empaque del producto):

Entre los eventos más frecuentes que presentan las usuarias del endoceptivo se encuentran el sangrado uterino irregular, incluyendo manchado, durante los primeros meses de uso, periodo necesario para que el organismo se adapte a este método anticonceptivo.

Posteriormente, es común que las usuarias refieran menstruaciones poco frecuentes o ausencia temporal de la menstruación en algunos casos, lo cual puede significar un beneficio adicional de este método anticonceptivo para muchas pacientes.

Los métodos anticonceptivos que contienen solo progestina frecuentemente se asocian al crecimiento de folículos ováricos durante las primeras semanas, los cuales desaparecen espontáneamente sin requerir tratamiento alguno y sin representar un riesgo para la salud de la usuaria.

• Otros eventos, menos frecuentes, se relacionan a cambios temporales del estado de ánimo, como tristeza o nerviosismo y ocasionalmente con disminución temporal de la libido.
Al igual que otros métodos anticonceptivos hormonales, el endoceptivo se puede asociar en algunos casos con episodios de dolor de cabeza, dolor abdominal, tensión mamaria o náusea.
En muy raros casos se ha reportado la presencia de acné, dolor pélvico o dismenorrea, dolor mamario y flujo vaginal.

El tubo de inserción evita que Mirena® se contamine con microorganismos durante la inserción y el insertor de Mirena® (endoceptor) ha sido diseñado para minimizar el riesgo de infecciones. En las usuarias de DIUs de cobre, el porcentaje más alto de infecciones pélvicas ocurre durante el primer mes después de la inserción y disminuye posteriormente. Algunos estudios sugieren que el porcentaje de infección pélvica entre las usuarias de Mirena® es más bajo que entre las usuarias de dispositivos intrauterinos de cobre.

Los síntomas de expulsión completa o parcial de cualquier DIU pueden incluir hemorragia y/o dolor. Sin embargo, es posible que el inserto intrauterino sea expulsado de la cavidad uterina sin que la mujer lo advierta anulando así la protección anticonceptiva que ofrece. La expulsión parcial puede disminuir la efectividad de Mirena®. Dado que Mirena® disminuye el flujo de la hemorragia menstrual, un aumento de éste puede ser signo de expulsión.

La perforación o penetración del cuerpo uterino o del cérvix por un anticonceptivo intrauterino puede ocurrir más frecuentemente durante la inserción y puede disminuir la efectividad de Mirena®. En estos casos, el inserto intrauterino debe extraerse.

Para información más detallada al respecto de los eventos colaterales asociados al uso del endoceptivo, favor de consultar el prospecto de envase del producto.