¿Cuáles son sus ventajas?

Eficacia anticonceptiva

La eficacia de Mirena® es comparable a la de la esterilización femenina, con la ventaja adicional de la reversibilidad. La tasa de embarazo global en el primer año es de 0-0.2% y presenta una tasa acumulativa a 5 años de 0.5-1.1%.

La Organización Mundial de la Salud evaluó la eficacia clínica de Mirena® comparada con la del DIU T de cobre (Cu T380A) en un estudio multicéntrico que incluyó 3815 inserciones. La tasa de embarazos después de 6 años de uso (información provisional al 30 de septiembre del 2003) fue 0.5 (error estándar de 0.2) por cada 100 mujeres que usaban Mirena®, comparado con 2.0 (error estándar de 0.5) en el grupo del DIU de cobre.

Como Mirena® no depende del cumplimiento de la usuaria para su eficacia anticonceptiva, y aparte de las expulsiones, sus tasas de embarazo de su uso perfecto y típico deberían ser idénticas.

Reversibilidad

El regreso de la fertilidad después de la remoción del sistema es rápido.

La conservación de la capacidad reproductiva es crítica para que un método anticonceptivo sea aceptable. Esto ocurre particularmente con los métodos de larga duración, como Mirena®.
Uno de los primeros estudios estableció que la función ovárica cíclica se reestablece inmediatamente después de retirar Mirena®. Varios estudios confirman que la fertilidad regresa rápidamente a la normalidad después de retirar Mirena®, con un índice acumulado de embarazo de hasta 86% a un año (rango 79– 96%) comparable a las parejas que no han utilizado un método anticonceptivo.

Dado el potencial uso de Mirena® a largo plazo y la frecuencia prolongada de amenorrea (ausencia de sangrado menstrual), es importante que la mujer este informada que usar el método no afecta su fertilidad después de la remoción.

Eficacia en el tratamiento de la Menorragia

Reducción de la pérdida sanguínea menstrual (PSM) en mujeres con menorragia después de 3, 6 y 12 meses de uso de Mirena®.

Se ha demostrado que el uso de Mirena® reduce en más del 80% la pérdida sanguínea menstrual en mujeres con menorragia confirmada. Esta es una diferencia importante entre el endoceptivo y el dispositivo de cobre, ya que éste último, en ocasiones hace que las menstruaciones sean más abundantes y más dolorosas.

Concentraciones promedio de hemoglobina y ferritina sérica en mujeres con menorragia antes de la inserción de Mirena® y después de su uso por 12 meses.

Mirena® posee un número de ventajas claras en el manejo de menorragia, estas son:

• Altamente efectiva en la reducción de pérdida sanguínea, mejor que cualquier tratamiento medicamentoso
• Una sola acción proporciona 5 años de terapia
• Sin problemas de cumplimiento
• No requiere hospitalización ni período de recuperación
• Niveles bajos de efectos adversos hormonales
• Reversible : Compatible con preservación de fertilidad futura
• Puede evitar la histerectomía.

Terapia de reemplazo hormonal

La terapia de reemplazo hormonal es una opción aceptable para proveer tratamiento a las mujeres que requieran alivio de los síntomas causados por una disminución en los niveles de estrógeno asociados con la menopausia (por ejemplo: sofocos, sudores, cambios emocionales y sequedad vaginal).

Para las mujeres con útero intacto, un requisito obligatorio es agregar un progestágeno para poder proteger al endometrio de la hiperplasia y el cáncer que pueden ser inducidos por el uso de estrógenos solos. Asimismo, como el único tejido que requiere los efectos del progestágeno es el endometrio, la liberación local de un progestágeno por Mirena® ofrece un método lógico y práctico.

La eficacia de Mirena® para prevenir la hiperplasia endometrial inducida por estrógenos en mujeres peri- y posmenopáusicas ha sido investigada tanto en estudios comparativos (vs. regímenes establecidos, secuenciales y combinados continuos) como en estudios no comparativos. Sin importar la dosis ni el método de administración del componente de estrógeno ni la duración de la terapia, no se detectó hiperplasia endometrial en estos estudios.

Los estudios no comparativos de seguimiento en mujeres posmenopáusicas indican que los efectos protectores de Mirena® sobre el endometrio (como parte de la terapia de reemplazo hormonal) son constantes en el largo plazo.