¿Quiénes no deberían utilizarlo?

En las siguientes situaciones la colocación del endoceptivo está contraindicada:

  • Sospecha de embarazo o embarazo confirmado
  • Enfermedad inflamatoria pélvica actual o recurrente (infección de los órganos reproductivos femeninos)
  • Infección del tracto genital inferior
  • Endometritis posparto
  • Aborto infectado en los pasados 3 meses
  • Infección del cérvix (cervicitis)
  • Displasia cervical
  • Cáncer uterino o cervical
  • Tumores dependientes de los progestágenos
  • Hemorragia uterina anormal no diagnosticada
  • Anomalía uterina congénita o adquirida, incluyendo miomas si distorsionan la cavidad del útero
  • Estados asociados a un aumento a la susceptibilidad a las infecciones
  • Enfermedad hepática aguda o tumor hepático
  • Hipersensibilidad al levonorgestrel o a cualquier otro de los componentes del endoceptivo.
En caso de que las siguientes condiciones existan o se presenten por primera vez, Mirena puede ser usado con precaución después de la consulta con el especialista o debe considerarse la extracción del inserto intrauterino:
  • Migraña, migraña focal con pérdida asimétrica de la visión u otros síntomas indicadores de isquemia cerebral transitoria;
  • Cefalea excepcionalmente severa;
  • Ictericia;
  • Aumento marcado de la presión arterial;
  • Enfermedad arterial severa como, por ej., enfermedad cerebrovascular o infarto de miocardio.
Algunos estudios epidemiológicos recientes indican un riesgo ligeramente incrementado de tromboembolismo venoso en las usuarias de preparados orales que contienen sólo progestágeno, pero los resultados no fueron estadísticamente significativos. No obstante, se deben tomar inmediatamente medidas diagnósticas y terapéuticas adecuadas, si se presentan síntomas o signos de trombosis.

Mirena puede usarse con precaución en mujeres con enfermedad cardíaca congénita o valvulopatía con riesgo de endocarditis infecciosa. A estas pacientes se les debería administrar profilácticamente un antibiótico al insertar o extraer el inserto intrauterino.

Dosis bajas de levonorgestrel pueden afectar la tolerancia a la glucosa y en las usuarias diabéticas se debe vigilar la concentración de glucosa en la sangre. No obstante, no es necesario por lo general modificar el régimen terapéutico en mujeres diabéticas usuarias de Mirena.

Mirena no es el método de primera elección para mujeres jóvenes nulíparas, ni tampoco para mujeres posmenopáusicas con atrofia uterina avanzada.

El endoceptivo no protege contra enfermedades de transmisión sexual, incluyendo el VIH.

Expulsión

Los síntomas de expulsión completa o parcial de cualquier DIU incluyen hemorragia y/o dolor. Sin embargo, es posible que el endoceptivo sea expulsado de la cavidad uterina sin que la mujer lo advierta anulando así la protección anticonceptiva que ofrece. La expulsión parcial puede disminuir la efectividad de Mirena. Dado que Mirena disminuye el flujo de la hemorragia menstrual, un aumento de éste puede ser signo de expulsión.

Perforación

En raras ocasiones un anticonceptivo intrauterino perfora o penetra el cuerpo uterino o el cérvix, con mayor frecuencia durante la inserción y puede disminuir la efectividad de Mirena. En estos casos, el Endoceptivo debe extraerse.